Esta publicación obedece a la actividad de la unidad 2 Nativos y migrantes digitales en la educación abierta, del curso Educación abierta en el siglo XXI.

En cuanto a las diferencias, considero que destaca el hecho de que a pesar que en la educación abierta también se trata de incorporar el trabajo en equipo, da mayor énfasis a la cuestión individual, ya que cada alumno, al avanzar a su ritmo en un programa y buscar sus tiempos y espacios apropiados, se aleja del trabajo grupal, siendo menos común la conformación de equipos o compromiso conjunto. Por su parte, entre las características deseables en los alumnos de este siglo se encuentran el trabajo colaborativo dado de manera más natural eintuitiva.
Considerando lo anterior, la educación abierta promueve la formación de alumnos con características que se vislumbran en los alumnos del siglo XXI, pero que deben seguirse desarrollando para lograr un nivel mayor de independencia, de incorporación de estrategias de aprendizaje que favorezcan la construcción de conocimiento y el desempeño en grupos de trabajo. Posiblemente, esta es la razón por la que la modalidad abierta cada vez cobra mayor auge, más aún cuando la encontramos de manera conjunta con la modalidad a distancia, ya que responde a las exigencias sociales y económicas actuales, así como a las necesidades de los estudiantes para insertarse en este contexto.
Ahora bien, el cambio en la forma de aprender debe traer consigo un cambio en la forma de enseñar. El profesor del futuro se asemeja al asesor que encontramos en los programas abiertos, ya que deja de ser un transmisor de información para convertirse en un guía. Ello implica que no “debe” saber todas las respuestas a las dudas planteadas por los alumnos, sino que los orientará para que ellos mismos las encuentren. Además, si el asesor se asume como una persona en continuo aprendizaje (al contrario de un profesor enciclopédico), entonces reconocerá en sus alumnos la posibilidad de seguir formándose junto a ellos.
Actualmente, es común encontrar maestros muy jóvenes que pueden considerarse, incluso, nativos digitales, lo cual ha generado una especie de “trabajo de pares”, en el sentido de que tanto alumnos como maestros hablan un mismo idioma y se entienden al establecer una relación educativa. Hay otros profesores que, aunque notan la brecha generacional, se han adentrado decididamente al manejo de la tecnología a pesar de no hacerlo tan intuitivamente como los nativos de esta generación. Sin embargo, el mayor reto en este aspecto, lo conforman todos aquellos profesores que rechazan el uso de la tecnología, pues aunque ésta no lo es todo, es por ella que se ha dado una revolución en el acceso y producción de información, en la manera en que nos relacionamos con otros y las posibilidades de aprendizaje conjunto.
Como alumnos, se vive una situación semejante, pues aquellos a quienes se les dificulta el uso de cierta tecnología o que toda su formación ha sido escolarizada-presencial, encuentran también dificultades para adaptarse al perfil de alumno que se está gestando, esperan adquirir conocimiento más que habilidades, desean que el profesor/asesor les indique paso a paso la forma de proceder. A pesar de ello, considero que los perfiles de alumno y profesor seguirán modificándose, pues no podrán mantenerse ajenos a los cambios sociales, tecnológicos, culturales y económicos que se dan a nivel mundial y, con ello, las estrategias de aprendizaje y enseñanza también variarán, al menos eso es lo deseable.
Fuentes de consulta
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2 comentarios:
Cristina
¡Muy bien! Has hecho un análisis y reflexión profunda de las características propias del alumno del sistema abierto y el alumno del siglo XXI, características que como bien mencionas cada vez coinciden más al adaptarse a los nuevos tiempos. De ahí que también comentes como resultado que el profesor deberá adoptar los diferentes roles que mencionas funge el asesor, dado el nuevo entorno de aprendizaje. Ello nos lleva a pensar qué medidas deberemos de tomar como profesores e incluso las organizaciones para responder ante tales retos, ¿no crees? Saludos.
Larisa
Por supuesto, Larisa; los cambios constantes que se generan en el entorno representan grandes retos para el ámbito educativo, que no sólo es tarea del profesor o asesor, sino que involucra instancias en diferentes niveles. Sin duda, desde nuestro lugar debemos emprender las acciones que estén a nuestro alcance.
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